viernes, 15 de abril de 2011

Lucena, máxima expresión del barroco cordobés

La localidad cordobesa de Lucena, enclavada en la ruta Caminos de Pasión, es conocida como Ciudad de las Tres Culturas (judía, musulmana y cristiana) o como Perla de Sefarad por su pasado judío en la Edad Media. La ciudad estuvo habitada exclusivamente por judíos entre los siglos IX y XII. Estuvo en ella una importante escuela universitaria judía, muchos de cuyos sabios viajarían más tarde a Toledo a fundar la Escuela de Traductores. 
 
 
 
De la época judía queda un elenco de pequeñas y estrechas calles en el centro de la localidad, alrededor de la antigua sinagoga, llamada la Judería (siglos IX al XI). En 1148 la 'Ciudad de los judíos' fue invadida y arrasada por los almohades ante la negativa de aquéllos de convertirse al Islam. Posteriormente, Lucena fue ganada a la cristiandad por Fernando III de Castilla en 1240, quien la donó al obispo y al cabildo de la catedral de Córdoba. 
 
 
Esta importante herencia judía, árabe y cristiana han proporcionado un rico patrimonio histórico y artístico. De la judería que la hizo famosa en la antigüedad, Lucena aún conserva el entramado de calles estrechas en el popular barrio de Santiago, donde podemos visitar la antigua sinagoga, hoy Parroquia de Santiago. 
 
El barroco cordobés alcanza su máxima expresión en el imponente Sagrario de San Mateo, dentro de la parroquia del mismo nombre, de la que también destaca su magnífico retablo. En el centro de la ciudad se encuentra el castillo del Moral, donde estuvo prisionero Boabdil, el último rey de Granada y donde se ubica actualmente el Museo Municipal Arqueológico y Etnológico.
El barroco lucentino se completa visitando el Palacio de los Condes de Santa Ana, las iglesias de San Martín, San Juan Bautista, y el Santuario de la Virgen de Araceli, o el aire de retiro y espiritualidad, se respira en el bello claustro de la Iglesia de los Franciscanos.
Lucena cuenta con restos arqueológicos de gran interés como la Cueva del Ángel, yacimiento prehistórico de incalculable valor histórico y científico, con importantes restos del Paleolítico Medio. También la basílica paleocristiana de Coracho, el alfar romano de Los Tejares o la necrópolis judía de Lucena. 
 
Interés turístico
La ruta Caminos de Pasión incluye localidades en la que la Semana Santa está declarada fiesta de interés turístico. En Lucena, el fenómeno de la santería es un elemento que distingue a esta manifestación religiosa, y la forma especial de pasear las procesiones, de acuerdo con unas estrictas normas de respeto y severa solemnidad, convierten esta celebración en algo espectacular. Hay 17 hermandades y cofradías y por sus calles a lo largo de la Semana Santa hacen estación de penitencia más de 37 pasos. 
 
Durante estos ocho días se pueden contemplar imágenes de gran valor artístico como la Virgen de las Angustias, conocida popularmente como la Piedra, de Blas Molner; Jesús de la Humildad; la Virgen de los Dolores del Carmen o el grupo escultórico del Lavatorio atribuidos a Pedro de Mena Medrano; Jesús Amarrado a la Columna de Pedro Roldán; Jesús Caído atribuido a Risueño o la cabeza del Cristo del Amor que ya en el siglo XIX se atribuía al genial Alonso Cano. 
 
La Semana Santa de Lucena, se caracteriza por algo que puede ser considerado como algo único y es la forma de pasear las procesiones, que son llevadas por los 'santeros', que ataviados con túnicas y a cara descubierta, han de llevar los tronos a los hombros, usando 'almohadillas', y mediante unas 'cuñas', con las que se reparten el peso entre toda la 'cuadrilla'. 
 
El 'manijero', es el capataz de la cuadrilla, y es responsable de que la procesión salga bien. A éste le ayuda el 'porrilla', que se encarga de que el trono vaya derecho. A todo ello se añade que cada procesión tiene un paso determinado por la tradición y el ritmo del tambor. Los orígenes se encuentran en las cuadrillas de trabajadores del campo, que eran dirigidas por un capataz o manijero. Los señores encargaban a los capataces y manijeros que llevaran a su cuadrilla a sacar a los pasos. 
 
Lucena es cuna de renombrados artesanos con tradición familiar de varias generaciones, que con sus manos saben convertir en arte la materia. Son de reconocido prestigio, desde época romana, los alfares lucentinos donde se realizan piezas únicas, de tradición árabe, con decoración y esmaltes característicos, siendo tal su importancia, que en un tiempo estuvieron agrupados en el Barrio de las Tinajerías. De igual prestigio son los talleres de Orfebrería y Bronce, con El Velón de Lucena como pieza más característica y símbolo de la ciudad, e igualmente trabajos exquisitos relacionados, en su mayoría, con el arte sacro, que adornan los tronos de los pasos de la Semana Santa de toda España.
Sus magníficos vinos, enmarcados bajo la D.O. Montilla-Moriles, gozan de gran fama y prestigio desde antiguo, así como los buenos aceites de oliva virgen extra con Denominación de Origen Lucena producidos en almazaras locales. 
 
Los 'bolos', naranjas 'picás' con bacalao, albóndigas de boquerones, y salmorejo, son algunos de los exquisitos platos que podremos degustar. 
 
Lucena es la segunda productora de aceituna a nivel mundial tras la ciudad jiennense de Martos, además de ser un importante centro vinícola de la Denominación de Origen de Montilla-Moriles). También es la segunda productora de muebles del país tras Valencia y la primera productora de frío industrial (80% de la producción nacional). 
 
Fuente: DiarioSur

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